“Crecí en un ambiente descontextualizado, con una familia tradicional andaluza y una Cataluña pujante, en la lucha cultural y vanguardista. El salón de mi casa era el escenario constante, que fue la formación inicial para una expresión artística que no muy tarde llegaría.

Sin pensar y sin premeditarlo, llegué a Madrid. Tras unos años de idas y venidas por diferentes países y escenarios, puedo decir que mi carrera artística se forja en esta ciudad. 

Madrid, tierra acogedora para el flamenco más tradicional y genial que hemos tenido en todos los tiempos.

El movimiento de la danza y las artes escénicas en los años 80, la inquietud y mi juventud así como la del cuerpo de baile, extraído del alumnado que componía Amor de Dios, me anima para que traslade el juego del estudio a los escenarios. Naciendo así mi Compañía.”

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